«¡Hijo, haz tu tarea y deja de jugar!», «¿Otra vez dibujando? ¿Acaso no tienes examen?», «Estudia y después sigues pintando». Son frases comunes en casas con niños que prefieren dibujar antes que sentarse a hacer la tarea de matemáticas. Como padres sentimos la presión de que a nuestros hijos les vaya bien, y a veces decimos cosas que, sin querer, los desmotivan.

Cuando un niño prefiere dibujar a hacer matemáticas

Un niño que se pone a dibujar antes de empezar la tarea no necesariamente está perdiendo el tiempo ni es «distraído» o «flojo». Detrás de esa conducta puede haber distintas razones, y conviene mirarlas antes de reaccionar.

Interés artístico, dificultad y necesidad de descanso

Puede que el niño se esté apoyando en lo que mejor sabe hacer, buscando un momento agradable antes de enfrentar algo que le cuesta. También puede ser que la tarea le resulte difícil y no sepa por dónde empezar, o simplemente que esté cansado después de un día largo. Cada caso pide una respuesta distinta.

Por qué conviene comprender antes de corregir

Castigar a un niño por «distraerse» puede funcionar en el momento, pero a largo plazo corre el riesgo de que asocie el estudio con algo desagradable y pierda la motivación por las tareas que no le gustan. En lugar de castigar, es más útil entender qué le pasa y ayudarlo a desarrollar las habilidades que necesita para cumplir con lo que le cuesta más.

Preguntar qué le cuesta y qué le interesa

Las emociones influyen en el aprendizaje: las emociones positivas lo facilitan y la frustración o el miedo dificultan la concentración. Por eso vale la pena preguntarle qué siente cuando estudia, qué piensa de sí mismo cuando algo le sale rápido y cuando le cuesta. Escuchar sus respuestas ayuda a fortalecer su autoconfianza y su autoestima, y te da pistas sobre cómo acompañarlo.

Cómo aprovechar el dibujo para aprender

El gusto por dibujar no tiene que competir con las matemáticas. Puede convertirse en una herramienta para entenderlas mejor. No es una solución mágica, pero sí una forma de partir de lo que al niño le gusta.

Representar problemas matemáticos con imágenes

Invítalo a dibujar el problema antes de resolverlo: si dice «Ana tiene 5 manzanas y regala 2», puede dibujar las manzanas y tachar las que regala. Dibujar grupos, repartos o figuras ayuda a pasar de lo concreto a lo abstracto. Encuentra más ideas en nuestro artículo sobre matemáticas lúdicas.

Crear secuencias y pasos visuales

Los apoyos visuales ayudan a organizarse. Una idea es hacer juntos un letrero de «STOP» en cartulina y escribir atrás cinco pasos: 1. Paro, 2. Pienso, 3. Cuento hasta tres, 4. Decido, 5. Sigo. Se puede mostrar cuando el niño se distrae o actúa por impulso. También puede dibujar los pasos de su rutina de tareas para tenerlos a la vista.

Cómo organizar las tareas sin apagar la creatividad

Para cumplir con las tareas que le gustan menos, el niño necesita poner en práctica sus funciones ejecutivas, como el control inhibitorio, que permite postergar un impulso, y la planificación, que ayuda a organizar las acciones para alcanzar una meta.

Dividir la tarea y acordar tiempos

Hagan juntos planes de trabajo cortos, con metas simples y un tiempo acordado para cumplirlas. Poco a poco, los planes pueden ser más largos. El dibujo puede ser parte del plan: por ejemplo, un rato para dibujar después de terminar un bloque de ejercicios. Para practicar el control de impulsos, también ayuda enseñarle a esperar un poco antes de obtener lo que quiere, y alargar ese tiempo de forma gradual.

Reconocer esfuerzos y logros concretos

Empezar por los ejercicios más sencillos o por lo que ya conoce le da confianza. Recuérdale que aquello que «ahora ya sabe» alguna vez no lo supo, y que las habilidades crecen con el esfuerzo y la práctica. Esta es la base de la mentalidad de crecimiento. Reconoce lo que logró y cómo lo hizo, no solo si la respuesta fue correcta.

Cuándo conversar con los docentes

Si la dificultad con las tareas se mantiene en el tiempo, genera mucha frustración en casa o notas que tu hijo evita las matemáticas en general, es buen momento para conversar con sus docentes. Ellos lo ven en otro contexto y pueden aportar información valiosa.

Revisar apoyos y ajustes de aprendizaje

Juntos, familia y colegio pueden revisar qué estrategias funcionan mejor, si conviene ajustar la cantidad o el formato de las tareas y cómo aprovechar sus intereses para aprender. La experiencia de cada niño influye en cómo enfrentará los retos más adelante, por eso vale la pena acompañarlo con paciencia.

En el Colegio Brüning partimos de las fortalezas e intereses de cada niño para acompañar su aprendizaje. Conoce más en nuestra Propuesta Educativa.

✍: Alicia Montenegro – Maestra y Fundadora