¿Por qué un niño capaz se da por vencido ante un fracaso, mientras otro igual de capaz busca la forma de afrontarlo, no se desanima y lo vuelve a intentar? Además de la motivación o la resiliencia, una parte de la respuesta está en su mentalidad de crecimiento.
¿Qué es la mentalidad de crecimiento?
El concepto de mentalidad de crecimiento fue desarrollado por la profesora Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Ella observó que los niños que superaban los problemas y alcanzaban sus retos solían ser aquellos que creían que sus capacidades podían cambiar y mejorar con el tiempo.
Creencias sobre aprender y mejorar
Desde niños nos movemos en un sistema de creencias que influye en cómo enfrentamos los retos y los fracasos. Esos comportamientos se pueden agrupar en dos:
- Mentalidad fija: son personas que piensan que sus capacidades son rígidas y no pueden modificarse, por más que lo intenten. Creen que las habilidades son naturales y no se desarrollan, y se enfocan en el resultado final, bueno o malo.
- Mentalidad de crecimiento: son personas que piensan que sus capacidades se pueden desarrollar. Reconocen que algunas personas tienen habilidades innatas, pero consideran que el trabajo desarrolla las capacidades de cualquiera.
Las diferencias entre ambas tienen que ver con cómo reaccionamos ante el esfuerzo, los retos, los errores y los consejos:
- Esfuerzo: con mentalidad fija, el esfuerzo se ve como algo negativo, como prueba de no ser lo suficientemente bueno. Con mentalidad de crecimiento, el esfuerzo es útil y parte del aprendizaje.
- Retos: con mentalidad fija, se evitan los retos por considerarlos una amenaza o por miedo a quedar mal. Con mentalidad de crecimiento, los retos son una oportunidad de mejora, y se persiste a pesar de los contratiempos.
- Consejos: con mentalidad fija, los consejos o críticas se toman como algo personal y generan una actitud defensiva. Con mentalidad de crecimiento, se escuchan con atención, se analizan y se usan para aprender.
Qué papel cumplen el error y la práctica
Las personas con mentalidad fija se desmotivan fácilmente con los errores y los ven como un fracaso por falta de inteligencia o talento. Las personas con mentalidad de crecimiento, en cambio, ven en el error una oportunidad para aprender, desaprender y mejorar.
Estrategias, recursos y apoyo adecuado
Ojo: no se trata de esforzarse más y más sin cambiar nada. El esfuerzo funciona cuando va acompañado de buenas estrategias, de los recursos adecuados y de la ayuda de otros. Si algo no sale, a veces lo que hace falta es probar otro camino o pedir apoyo.
Cómo hablar del aprendizaje con los niños
La forma en que hablamos con los niños sobre sus logros y sus dificultades influye en cómo ven sus capacidades.
Retroalimentación específica y metas realistas
En lugar de «qué inteligente eres», es más útil reconocer el proceso: «probaste varias formas hasta que te salió». Y en vez de «no sirves para esto», algo como «todavía no te sale, ¿qué podrías intentar?». Plantear metas alcanzables ayuda a que el niño vea sus avances.
Actividades para trabajar la mentalidad de crecimiento
Estas situaciones se pueden aprovechar tanto en el aula como en casa.
Revisar una estrategia cuando no funciona
Cuando una tarea no sale, pregúntale qué hizo, qué podría cambiar y a quién podría pedir ayuda. Así aprende que equivocarse es parte del proceso y que hay más de una forma de resolver un problema.
Reconocer pequeños avances
Llevar un registro de lo que antes no sabía y ahora sí, como leer una palabra nueva o resolver un tipo de ejercicio, le muestra al niño que sus capacidades crecen con la práctica.
Errores frecuentes al aplicar esta idea
Fomentar una mentalidad de crecimiento trae beneficios a niños y padres, porque les ayuda a reinventar su forma de enfrentar los retos y fracasos. Pero hay que aplicarla con cuidado.
No etiquetar a niños como «fijos» o «crecimiento»
La manera en que un niño afronta los retos no es algo fijo: se puede modificar con el tiempo. De hecho, todos tenemos una mezcla de mentalidad fija y de crecimiento, que cambia según nuestras experiencias y las críticas que hemos recibido. Por eso no tiene sentido etiquetar a un niño. Tampoco se trata de obligarlo a «ser positivo» siempre: frustrarse también es parte de aprender.
Desarrollar una mentalidad de crecimiento es un proceso largo, que va más allá de la motivación y de los resultados a corto plazo. Hay que pensar a largo plazo y trabajar desde pequeños la determinación, la resiliencia, la empatía y el valor del esfuerzo. Conoce cómo lo acompañamos en el Colegio Brüning en nuestra Propuesta Educativa.
✍: Alicia Montenegro – Maestra y Fundadora