La autoestima en niños es la forma en que se ven, se valoran y sienten que los ven los demás. Un niño con una autoestima saludable se siente querido, valorado, capaz y seguro para enfrentar sus actividades diarias. La buena noticia es que la autoestima no viene dada: se construye día a día, en las relaciones y experiencias que vive en casa y en el colegio.

¿Qué entendemos por autoestima en niños?

La autoestima es el conjunto de percepciones, pensamientos, sentimientos y conductas que tenemos hacia nosotros mismos. Es decir, es nuestra autoevaluación: cómo nos vemos y cómo sentimos que nos ven los demás.

Autopercepción y valoración de las capacidades

Podemos pensar la autoestima a partir de tres pilares:

Qué experiencias influyen en la autoestima

La autoestima se va formando con lo que el niño vive: cómo lo tratan los adultos, cómo le va en sus aprendizajes y cómo se relaciona con otros niños.

La importancia de sentirse escuchado

Para formar una autoestima saludable, los niños necesitan mucho afecto y no sentir indiferencia de sus padres. Tener en cuenta sus ideas y mostrarles respeto les transmite un mensaje claro: «lo que piensas y sientes importa». Las experiencias afectivas de la infancia dejan huella en cómo nos vemos más adelante.

Comentarios, comparaciones y expectativas

Alrededor de los dos años, los niños empiezan a relacionarse más con los demás y a explorar hasta dónde pueden llegar. Es el momento de mostrarles límites sin dejar de darles cariño. La forma en que combinamos límites y afecto influye en su autoestima:

Las comparaciones con hermanos o compañeros y las expectativas que no corresponden a su edad también pueden afectar cómo se valora.

Cómo fortalecer la confianza desde casa

El equilibrio está en crear un clima con estructura (límites y expectativas claras) y, a la vez, con sensibilidad hacia sus necesidades y sentimientos.

Reconocer el esfuerzo con ejemplos específicos

Reconocer los logros y, sobre todo, el esfuerzo, ayuda a construir autoconfianza. Funciona mejor un elogio concreto («te esforzaste mucho ordenando tu cuarto») que uno general («eres el mejor»), porque le muestra qué hizo bien y que puede volver a lograrlo.

Dar opciones y responsabilidades reales

De vez en cuando hay que dejar que los hijos «ganen algunas batallas»; eso sí, eligiendo cuáles. Un ejemplo: en época de clases, las mañanas suelen ser apuradas y los padres ayudamos a nuestros hijos a vestirse para salir a tiempo. Cuando crecen y quieren vestirse solos, podemos dejar que lo hagan, explicándoles que para eso tendrán que despertarse un poco antes y no demorarse en el desayuno, y que si no llegamos a tiempo volveremos a la rutina anterior. Así ponemos un límite y, al mismo tiempo, atendemos su deseo de autonomía. Te contamos más ideas en nuestro artículo sobre cómo fomentar la autonomía.

Cómo cuidar la autoestima ante los errores

Aprender a aceptar el error como parte del camino es clave. Un niño que siente que equivocarse está permitido se anima a intentar cosas nuevas.

Hablar del error sin etiquetar al niño

Es distinto decir «este ejercicio te salió mal» que «eres malo para las matemáticas». Hablar de lo que pasó, y no de cómo es el niño, protege su autoestima y le deja abierta la puerta para mejorar. Fomentar una mentalidad de crecimiento le ayuda a entender que sus habilidades pueden desarrollarse con práctica.

La relación entre familia y escuela

La autoestima en niños se nutre de todos los espacios en los que crecen. Por eso, el trabajo conjunto entre la familia y el colegio es fundamental.

Coherencia en el acompañamiento del niño

Cuando la familia y el colegio comparten una misma mirada, con afecto, límites claros y reconocimiento del esfuerzo, el niño recibe mensajes coherentes que le dan seguridad. Trabajar la autoestima en la infancia hace más fácil que, de adulto, pueda desarrollarse con confianza.

En el Colegio Brüning el desarrollo emocional y la autoestima son parte central del Método Afectivo-Creativo. Conoce más en nuestra Propuesta Educativa.

✍: Alicia Montenegro – Maestra y Fundadora