Muchas veces nos hacemos preguntas sobre el comportamiento de nuestros hijos y no entendemos por qué repiten las mismas conductas. «¿Por qué no ordenas tu desorden?», «¿cuándo aprenderás a guardar tus juguetes?», «¿por qué no puedes hacer la tarea solo?» son reprimendas típicas. Una parte importante de la respuesta está en la afectividad y en educar con confianza.
Qué significa educar con confianza
Educar con confianza es transmitir a los niños que creemos en sus capacidades y que estamos ahí para acompañarlos. No significa dejar de poner reglas: los límites también forman parte de la confianza, porque le muestran al niño qué camino tomar.
Escuchar, valorar y ofrecer seguridad
Un niño que se siente escuchado, valorado y seguro se anima a intentar cosas nuevas. Fomentar la espontaneidad y la sinceridad, para que pueda expresar lo que piensa y siente, es parte de construir ese vínculo. Respetarse y respetar a los demás son valores muy ligados a la confianza.
Cómo se construye la confianza en casa
Para dar confianza a los niños debemos ofrecerles oportunidades y guías para que puedan hacer cosas por su cuenta.
Ofrecer responsabilidades alcanzables
Por ejemplo, permitirles que se hagan cargo de su mascota, que preparen solos su mochila o que ordenen sus cajones. Esta confianza fortalece la conciencia que tienen sobre sus propias habilidades: empiezan a sentirse capaces y a asumir responsabilidades. Con la práctica, se favorece el desarrollo de su autonomía.
Reconocer intentos y permitir correcciones
Tal vez en el camino olviden cosas o no lo hagan como quisiéramos, pero es importante hacerles saber que confiamos en ellos y valoramos su esfuerzo. Si algo no salió bien, pueden corregirlo juntos la próxima vez.
La confianza en el contexto escolar
Esa misma relación es la que se debe cultivar en el colegio. El maestro busca que el alumno supere sus dificultades a partir de la confianza.
Sentirse escuchado y acompañado por docentes
Para un alumno, sentirse valorado, alentado y, sobre todo, escuchado es muy importante. Esa afectividad favorece su aprendizaje y su madurez. Establecer un buen clima de convivencia en el aula, donde todos se sientan bienvenidos, es parte de esta tarea.
Cómo dialogar cuando algo no sale bien
Crear un buen clima de diálogo es fundamental para que crezca la confianza. Las órdenes y las reprimendas no deberían ser el único recurso.
Preguntas y acuerdos para avanzar
En lugar de preguntar «¿por qué siempre haces lo mismo?», podemos probar con «¿qué pasó?» o «¿qué podemos hacer para que salga mejor?». Conversar y llegar a acuerdos juntos ayuda al niño a comprometerse con la solución.
Confianza y límites: cómo equilibrarlos
La revista online Guiainfantil.com recomienda pactar normas de disciplina: establecer límites ayuda al niño a saber qué camino tomar, y eso aumenta su confianza en todos los ámbitos de su desarrollo.
Normas coherentes y autonomía progresiva
Normas claras y coherentes, junto con más autonomía a medida que el niño crece, son la base de una relación de confianza. Aprendamos a confiar más y a basarnos menos en dar órdenes: no se trata de dejar la disciplina, sino de una manera distinta de educar. Si quieres profundizar en cómo poner límites con respeto, revisa nuestro artículo sobre disciplina positiva.
En el Colegio Brüning el vínculo afectivo y la confianza son la base de nuestra forma de enseñar. Conoce más en nuestra Propuesta Educativa.
✍: Silvana Navarro – Profesora de primaria